Numerosos han sido los estudios y experimentos a lo largo de la historia que demuestran que el consumo de alimentos con exceso de sal aumenta el apetito y, por tanto, provoca un incremento del peso corporal.

Un experimento realizado en un grupo de cosmonautas rusos, demostró que no por ingerir menor cantidad de sodio, disminuirían los deseos de beber agua. Todo lo contrario, estos hombres tomaban más líquido mientras más altos fueran los niveles de sodio en su organismo, razón por la cual se comprobó que al interior de sus cuerpos se estaban generando o manteniendo las proporciones de agua. Sucedió de esta forma, que los riñones trataban de preservar el líquido en situaciones extremas de aumento de sodio y el organismo de los cosmonautas, con más contenido de agua, no sufría de deshidratación ni con adelgazantes.

 

Del mismo modo, se demostró que también se iban acrecentando los deseos de avidez, a pesar de mantenerse constantes los niveles de calorías y nutrientes, por lo cual, mientras más apetito, más aumento de peso. Este factor se debe a que cuanto mayor sea la apetencia, mayor será la energía que requiere el organismo para conservar los líquidos. 

Otro de los estudios más interesantes en cuanto al uso de la sal en el organismo, es uno aplicado a ratones para probar que, en los alimentos con mayor contenido de sal, estos comían más que en aquellos que se encontraban bajos de sodio. Ayudar a adelgazar muy rápido.

Es curioso conocer que, en este experimento, las dietas ricas en sal estaban relacionadas con una separación de la proteína de los músculos. Esta se transformó en urea, sustancia que actúa en la prevención de la pérdida de agua en los riñones mientras se expulsa la sal, lo cual permite también la reabsorción de líquidos en los órganos internos.

 

Este proceso de descomposición y presencia del sodio en altos niveles en nuestro organismo, está asociado al aumento de glucocorticoides, encargados de la regulación del metabolismo de grasas y proteínas, lo cual puede desencadenar peligrosos padecimientos como la diabetes, la hipertensión, enfermedades cardiovasculares, de los huesos y sobrepeso.

Recientes estudios afirman que un uso moderado de la sal dietética varía el metabolismo de las proteínas, quema grasas y produce cambios en los hábitos del consumo de alimentos en las personas.

Es por ello que la disminución consciente y gradual de la sal en restaurantes e industrias alimentarias que produzcan dietas altas en carbohidratos y sodio, puede ayudar considerablemente a revertir y prevenir algunos de los principales padecimientos de la población a nivel mundial, provocados por el consumo excesivo de sal.

 

COMER AGUACATES.